Una filtración de imágenes de torturas carcelarias sacude a Rusia

La ONG Gulagu.net, especializada en derechos humanos, publicó una serie de videos en los que se muestran las terribles torturas a los que fueron sometidos unos reclusos de una cárcel en Rusia.

Las imágenes son horrendas. Un hombre que grita de dolor mientras es violado con un enorme palo de color rojo. En otro se ve a un grupo de guardiacárceles orinando en la cara de un recluso. En un tercero un agente penitenciario pisotea a un reo en la espalda mientras lo interroga.

Las imágenes fueron grabadas en un hospital penitenciario de la región de Saratov, en el Volga. Según el diario El País de España, las imágenes eran utilizadas para chantajear a los reclusos.

El hombre que logró recopilar estos videos es un informático bielorruso detenido en la prisión por un caso de drogas, identificado como Serguei Savelyev, de 31 años. Era el encargado del mantenimiento de las computadoras del penal y de esa manera tuvo acceso a la red de datos del sistema penitenciario. Tras salir de prisión huyó a Francia, donde pidió asilo.

El director de Gulagu.net, Vladímir Osechkin, dijo al diario español que tiene en su poder más de mil archivos de al menos ocho regiones rusas grabados en una veintena de centros de detención preventiva y colonias penales masculinas. “El material prueba que se cometen crímenes graves contra los presos. Proporciona evidencia directa de que el personal de las cárceles rusas a menudo usa la violencia, golpea a los presos y encuentra excusas formales para justificar el abuso para quebrar la voluntad de los reclusos y reprimirlos”.

El material prueba que se cometen crímenes graves contra los presos. Proporciona evidencia directa de que el personal de las cárceles rusas a menudo usa la violencia, golpea a los presos y encuentra excusas formales para justificar el abuso para quebrar la voluntad de los reclusos y reprimirlos”.

No es la primera vez que se conocen videos de este tipo. En 2018 hubo una filtración similar de imágenes de torturas en la prisión de Yaroslavl, en el nordeste de Moscú. Tras una ola de indignación nacional, los jefes de la prisión fueron absueltos. La mayoría de los 11 funcionarios condenados salieron en libertad condicional.

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