¿Finanzas feministas? Una app para acercar a las mujeres al mundo financiero

Por Feminacida

Cuando Sabrina Castelli tenía 9 años y su papá murió, supo que tendría que aprender sobre finanzas y visualizó su futuro. Como a muchas otras mujeres, a su mamá, a su hermana y a ella las excluían del manejo del dinero y se lo dejaban al jefe del hogar. Pero con ese episodio entendió que era fundamental que las mujeres también se informaran sobre gastos, ahorros e inversiones.

Más aún, con una brecha salarial de género del 30 por ciento y el triple de tiempo dedicado a las tareas de cuidado sin remuneración; resultaba imprescindible que las identidades feminizadas fueran audaces en la gestión de cuentas.

Con esas ideas en mente y ya recibida de contadora y licenciada en Administración de Empresas, Castelli creó una aplicación exclusiva para mujeres dedicada a la inclusión financiera, Felicity. Actualmente la utilizan más de 50 mil personas y su principal objetivo, en palabras de su creadora, es “empoderar las finanzas de las mujeres”. Está disponible en más de 12 países y, si bien tiene opciones pagas, las herramientas básicas son gratuitas.

Salir de las deudas, ordenar las finanzas, ahorrar más dinero, invertir o manejar presupuestos como emprendedora son algunas de las temáticas que ofrece la app. Cada una puede armarse un perfil de acuerdo a sus necesidades y objetivos y empezar a aprender sobre el mundo financiero.

App Felicity

La aplicación Felicity, creada por mujeres para mujeres

¿Dónde y cómo empezar a invertir? ¿Cómo cuidar los ingresos? ¿Cómo convertirse en una experta en ahorro?, son algunas de las preguntas que surgen en la cotidianidad y que la aplicación apunta a responder.

Florencia Cortés tiene 28 años y decidió descargarse Felicity para ordenarse y entender en qué estaba destinando sus ingresos. “La aplicación me sirvió para darme cuenta de qué porcentaje de mi sueldo le dedicaba a determinados gastos. Lo más importante para mí es el fuerte hincapié que hacen en que el 20 por ciento de tu sueldo tiene que ser ahorro y entonces en base a eso vas viendo cuánta plata destinás a tal o cual cosa: te organiza”, señala a Diario Con Vos. 

La plataforma solicita que cada usuaria registre todos sus ingresos y gastos mensuales -y los categorice, según si son familiares, laborales, personales, etc.-, para intentar visualizar y mejorar la capacidad de ahorro. El objetivo, a largo plazo, es conseguir lo que para Castelli es la fórmula del éxito: 50 por ciento del sueldo debe destinarse a gastos fijos; 30 por ciento a variables y otro 20 por ciento a ahorro. 

De acuerdo a estadísticas del Banco Mundial, sólo el 51 por ciento de las mujeres tiene una cuenta bancaria y el 20 por ciento dispone de crédito. No es casual: históricamente, las identidades feminizadas fueron relegadas a las tareas del hogar y excluidas del ámbito laboral y, por consiguiente, financiero. 

La aplicación me sirvió para darme cuenta de qué porcentaje de mi sueldo le dedicaba a determinados gastos”, señala una usuaria.

Frente a esto, Camila Beiron, economista de la Universidad de Buenos Aires y militante feminista, explica: “Felicity es una app que sirve de plataforma de venta para empresas cuyo principal negocio es la renta financiera. Por ejemplo, Mercado Pago, Remax, Ripio. Todas estas empresas tienen ‘mucho por ganar’ al conquistar un público poco familiarizado con instrumentos de inversión financiera como son las mujeres de medianos y altos ingreso”. 

La especialista agrega: “Todes les que no pertenecemos al puñado de CEOs, dueñxs y rentistas ricxs tenemos mucho que perder si no cuestionamos el rol de estas empresas en nuestras vidas cotidianas”.

Educación financiera versus inclusión financiera

¿Por qué, en una gran mayoría, las mujeres tienen pocos conocimientos sobre la actividad financiera? ¿Por qué no suele ser un tema de conversación? ¿Qué es la inclusión financiera?

Como todas las estructuras que en los últimos años comenzaron a ser cuestionadas, las finanzas todavía están fuertemente masculinizadas. Si las mujeres siempre debieron ocuparse de las tareas de cuidado -dedicando el triple del tiempo que los varones a esa actividad-, es lógico entender por qué no están inmersas en ese mundo. A esto se suma que, objetivamente, tienen menos dinero para invertir: existe una brecha salarial del 30 por ciento.

Tenemos mucho que perder si no cuestionamos el rol de estas empresas en nuestras vidas cotidianas, analiza Beiron. 

En este escenario, la propuesta de la educación financiera -conocer cómo funcionan las finanzas, qué instrumentos de inversión existen, qué rol cumplen en el sistema global, cómo evitar estafas, cómo exigir derechos ante los bancos- adquiere una gran importancia. Sin embargo, hay que separar ese concepto del de “inclusión financiera”.

“La ‘inclusión financiera’ en la gran mayoría de los casos se trata de la ampliación del público al que apuntan las empresas financieras. Desde los feminismos venimos problematizando el rol de estas empresas financieras y sus efectos en el aumento de la desigualdad”, señala Beirón.

Mujeres finanzasSolange Rial, periodista especializada en economía y finanzas, coincide con esa mirada: “Me hace un poco de ruido que sea una aplicación de finanzas para mujeres, porque las finanzas son finanzas y ya. Aunque es cierto que históricamente los varones manejan las decisiones financieras y nosotras no. Por ejemplo, nosotras generalmente no invertimos o lo hacen muy pocas”.

Tal como Rial señala, según cifras de Mujer Financiera -el blog y comunidad madre de Felicity-, sólo 1 de cada 10 mujeres bancarizadas tiene ahorros dentro del sistema financiero. El Banco Mundial, además, registró que las mujeres tienen menos probabilidades que los hombres de tener una cuenta en una institución financiera o usar servicios de la banca móvil.

Históricamente los varones manejan las decisiones financieras y nosotras no”, explica Rial.

Si la problemática de la educación financiera es poco abordada desde la infancia para cualquier identidad de género, esto empeora todavía más para las identidades feminizadas, que tienen pocas herramientas para desenvolverse y peores situaciones económicas debido a la falta de oportunidades laborales, la brecha salarial de género y la mayor cantidad de horas dedicadas al trabajo no remunerado.

Frente a esto, las alternativas que empiezan a aparecer y que buscan acercar a las mujeres hacia las finanzas son bienvenidas. Pero con cautela: “El punto es disputar la educación financiera para que no quede librada a la búsqueda de lucro del sector privado”, concluye Beirón.

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