¿Cómo se llegó a que no haya visitantes en el fútbol argentino?

Por Federico Yáñez

Por segundo fin de semana habrá público en los estadios del fútbol argentino luego de un debut donde los desbordes de aforo estuvieron a la orden del día. Las imágenes en Belgrano de Córdoba, San Martín de Tucumán o en River demostraron que hubo falta de controles de clubes y policías como también ausencia de responsabilidad individual de los hinchas. En la ciudad de Buenos Aires se hicieron allanamientos en el Monumental y el José Amalfitani de Velez y la lupa estará puesta en Argentinos, Boca y San Lorenzo que serán los equipos porteños que serán locales esta fecha.

Sin embargo, hay un segundo plan dando vueltas que fue expuesto por Aníbal Fernández hace unas semanas: la vuelta de los visitantes. Si bien esta semana las hinchadas de Godoy Cruz y Tigre convivieron en Córdoba por la Copa Argentina, el ministro de Seguridad deslizó que debería haber hinchas de los dos equipos en los distintos campeonatos. Eso no sucede de manera oficial de el 10 de junio de 2013 cuando Javier Jerez, hincha de Lanús, fue asesinado por la policía bonaerense en la previa de un partido contra Estudiantes en el Estadio Único de La Plata.

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A raíz de la muerte de Jerez se dieron distintos movimientos, muchos de los cuales se mantienen hasta hoy. En lo político, el gobierno nacional presionó a la AFA y decidieron suspender la presencia de ambas hinchadas en un estadio, siempre que uno de los equipos fuese local. De todos modos, la medida nunca rigió para la Copa Argentina que se juega en cancha neutral. Incluso un mes y medio después del asesinato Ricardo Casal, entonces ministro de Seguridad bonaerense y jefe de la policía que reprimió a los hinchas de Lanús, había dicho en una entrevista radial que eso sucedía porque la Copa Argentina “es una copa de leche”.

La veda se profundizó el 21 de julio de 2013 cuando murieron Marcelo Carnevale y Angel Diaz en el marco de una interna en la barra de Boca entre Rafael Di Zeo y Mauro Martin entonces peleados. Di Zeo estuvo detenido entre 2007 y 2011 por una golpiza contra hinchas de Chacarita en un amistoso de 1999 y Martín, que era uno de sus segundos, tomó el poder, pero no lo devolvió. Por estas dos muertes el líder histórico, hoy amigado con Martin, fue procesado por ser considerado uno de los instigadores. En la época que estuvo preso, su esposa, Soledad Spinetto, consiguió trabajo en Seguridad provincial de Buenos Aires gracias al entonces ministro, el fiscal federal Carlos Stornelli, amigo suyo. En un documental de la televisión española sobre los violentos argentinos se ve como, durante la nota con Di Zeo, le entra una llamada de Stornelli.

A nivel político el otro coletazo fue la creación de la Agencia de Prevención de Violencia en el Deporte, Aprevide, como reemplazo del Comité Provincial de Seguridad Deportiva, Coprosede. El último titular de ese organismo ya inexistente fue el comisario Rubén Pérez, que sumó muchas denuncias a lo largo de su carrera, como en 2010 cuando fue procesado de encubrimiento agravado por un enfrentamiento en la barra de Estudiantes.

El día del partido cuando ingresaban al estadio hubo una discusión entre un grupo de hinchas granates y la bonaerense que no quería dejar pasar los bombos y las banderas que traían. Según lo que relataron los testigos, Jerez intentó mediar entre las partes cuando un policía lo fusiló con un itakazo de balas de goma. De acuerdo a la autopsia murió por fractura de esternón y desgarro de la arteria aorta. Los capitanes Roberto Lezcano y Víctor Bacuco y el teniente primero Jorge López fueron detenidos y luego librados y posteriormente exonerados de la fuerza por el hecho. Jerez, de acuerdo al relevamiento que lleva la ONG Salvamos al fútbol, fue la víctima 275 de un total que suma 339 a lo largo de la historia y que en 2013 totalizó catorce personas que perdieron la vida por hechos de violencia vinculados al fútbol.

En un documental de la televisión española sobre los violentos argentinos se ve como, durante la nota con Di Zeo, le entra una llamada de Stornelli.

Desde entonces, el fútbol argentino no tiene la posibilidad de que haya dos parcialidades en un mismo estadio, a menos que se trate de una sede intermedia. Ya van ocho años donde los equipos que no definen el título de local, no pueden hacerlo delante de sus simpatizantes. El primero fue Newell’s, unos días después de la muerte de Jerez, cuando el 16 de junio de 2013 derrotó 3-0 a Atlético de Rafaela, pero no hubo leprosos en el Nuevo Monumental.

Hace dos semanas, Aníbal Fernández habló en una entrevista radial sobre su deseo de la vuelta de las dos hinchadas, pero que no era el Ministerio de Seguridad quien estaba trabajando en eso y que presumía era Turismo y Deporte. En esos días se estaba definiendo la vuelta del público a los estadios y desde la cartera de Matías Lammens se mostraron cautos en torno a eso y confesaron off the record que todavía no estaban pensando en ello. Días después el ex presidente de San Lorenzo marcó como un deseo que suceda, pero que primero debían lograr asentar el retorno de los locales con éxito.

Si bien esta semana las hinchadas de Godoy Cruz y Tigre convivieron en Córdoba por la Copa Argentina, el ministro de Seguridad deslizó que debería haber hinchas de los dos equipos en los distintos campeonatos.

Mientras el Ministerio Público Fiscal de la Ciudad de Buenos Aires investiga si en River y Velez hubo excesos en los aforos y una segunda tanda de estadios experimentan la vuelta de sus hinchas, la posibilidad que los visitantes vuelvan parece lejana, a ocho años de una muerte que marcó un quiebre.

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