Sebastián Battaglia, el heredero de Bianchi

Por Federico Yañez

Hoy domingo Sebastián Battaglia va a jugar su primer superclásico como entrenador principal de Boca, en lo que puede ser su quiebre definitivo luego de un inicio donde lleva ocho partidos invicto y una clasificación a semifinales de la Copa Argentina. La imagen que sobrevuela es la de Carlos Bianchi, su mentor, incluso cuando el Virrey dirigía en Velez y él lo miraba por televisión desde Santa Fe hasta llegar a conquistar el mundo de su mano.

Cuando era un adolescente uno de los recuerdos relacionado con el fútbol fue la final de la Copa Intercontinental de 1994, cuando Boca le ganó al Milán 2-0 en Japón. Un penal de Roberto Trotta y una mediavuelta acrobática de Omar Asad le dieron el título al Fortín. Carlos Bianchi estaba en el banco de suplente y José Horacio Basualdo adentro de la cancha. Seis años después, el 28 de noviembre de 2000, otra vez en el estadio Nacional de Tokio, Bianchi estaba en el banco, Basualdo en la cancha, pero Battaglia ya no lo miraba por televisión, sino que también era titular en la victoria 2 a 1 contra el Real Madrid, el día que Martín Palermo se hizo inmortal. Esa es una de las historias más importantes que Battaglia relata en su autobiografía editada en 2017, donde marca como le prestaba atención al volante subcampeón del mundo en Italia 90 y además deja en claro cómo Bianchi es su referencia. La construcción de un equipo más sólido que el de Miguel Angel Russo, la vocación por ser directo y no hacer experimentos, son algunas de la señas que lo pueden emparentar con el hombre más ganador del club.

En su autobiografía, Battaglia deja en claro cómo Bianchi es su referencia.

En la Copa Libertadores de ese 2000 Palermo tuvo el primer capítulo de ese año de ensueño cuando entró e hizo el tercer gol en el superclásico de vuelta por los cuartos de final luego de la lesión en su rodilla que lo sacó seis meses de la canchas. Esa fue la primera que ganó Bianchi en Boca y ese partido significó el debut para Battaglia contra River, cuando entró en el segundo tiempo por Gustavo Barros Schelotto. En total jugó doce, de los que ganó cinco -ese sin dudas el más importante-, empató cuatro, solo perdió tres e hizo dos goles, que valieron dos triunfos, un 2-0 en 2003 en el Monumental y un 1-0 en 2008 en la Bombonera donde el pase gol se lo dio Juan Román Riquelme.

Para Marcelo Gallardo, el León será el quinto entrenador de Boca al que se enfrentará desde que asumió en 2014. Salvo contra Miguel Russo, con quien empató los cuatro partidos, pero fue eliminado por penales dos veces, contra los otros tres, -Rodolfo Arruabarrena, Guillermo Barros Schelotto y Gustavo Alfaro-, tuvo saldo positivo, a todos los eliminó o les ganó por copas nacionales e internacionales. Pero para el Muñeco será un partido importante para revertir la racha de 2021, para no arrancar en desventaja contra Battaglia y porque esta semana su nombre fue noticia en España como un eventual reemplazo de Ronald Koeman en Barcelona.

“Estaba dudando si hacer la conferencia o no porque después de lo que se ha comentado y demás, sabía que iba a tener que contestar una pregunta que no quiero hacer principalmente porque estoy enfocado en el partido del domingo. Y segundo porque ya todos saben que mi pensamiento y mi decisión es cumplir el contrato que tengo. Contractualmente tengo el compromiso de seguir enfocado en lo que depende de mí, que es seguir conectado con lo que representa ser entrenador de un club como River y no me pasará por la cabeza, más allá de algunos rumores, abandonar esto. Si me contactaron o no, ¿qué sentido tiene? Lo único que te puedo decir es que mi enfoque está en el partido del domingo y terminar el término contractual con River”, así se despegó Gallardo en conferencia de prensa en un año en el que también había sonado como entrenador para la Roma antes de que asumiera José Mourinho.

El clásico además será el partido más importante de una fecha donde volverán los hinchas a las tribunas, cuya prueba piloto fue el partido de Argentina contra Bolivia, que evidenció más del 30% de aforo permitido y se viralizó una pelea entre barras en las tribunas. Para muchos jugadores, será el primer juego con hinchas en ambos equipos y eso también será un dato a tener en cuenta.

El clásico, además, será el partido más importante de una fecha donde volverán los hinchas a las tribunas.

Para River será la chance de superar a Talleres, al menos hasta que juegue el lunes contra Defensa y Justicia en Florencio Varela y contra el que se va a enfrentar en Córdoba en tres semanas. Boca necesita ganar porque está ocho puntos de la T y a seis de River y una derrota lo dejaría muy lejos de la punta, aún cuando quedarán todavía 33 puntos en juego. Además porque tampoco tendrá la chance del duelo directo contra los cordobeses contra los que empató 0-0.

Battaglia llega al partido con los mismos jugadores que Russo, pero decididamente mejor administrados, sin derrotas y con el viento de cola de su predecesor en los clásicos. Una derrota puede hacer tambalear un arranque promisorio en los resultados, pero no del todo firme en el funcionamiento. A su vez, una victoria puede ser el el giro definitivo para instalar su idea, para ganar un capital simbólico fuerte y también para que sus hinchas sientan que el celular de Dios -en este caso vía whatsapp- vuelve a sonar.

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