Exclusivo: quiénes son los empresarios de todo el arco político que aportaron para la fabricación de la Sputnik argentina

Por Jairo Straccia

¿Quiénes pusieron la plata para la fábrica de vacunas Sputnik que hará el laboratorio Richmond en la Argentina? La pregunta surca el mundo de la política y el mercado financiero horas después de que se anunciara que finalmente se cerró el fideicomiso por US$ 85 millones con el que se construirá la planta en Pilar donde se espera producir dosis para nuestro país y toda la región.

Fue una carrera contrarreloj. Pero finalmente Richmond -del empresario Marcelo Figueiras, que ya está produciendo dosis en una fábrica alquilada a la espera de que avance este proyecto llamado Sputnik Vida– lo anunció formalmente ayer miércoles. Fuentes cercanas a la operación detallaron que hubo más de 60 oferentes y que el fideicomiso estuvo “sobreofertado”, es decir que terminó habiendo más interesados en participar del negocio de los que hacían falta para bancar el proyecto.

Eduardo Eurnekian, el zar de los aeropuertos a través de Corporación América, habría puesto entre 500.000 y 1 millón de dólares.

Pero ese es el final de la historia. Hubo mucho recorrido desde que en febrero se había hecho público el acuerdo con el Fondo de Inversión ruso que comercializa la Sputnik. “Estuvimos cortando clavos”, reveló uno de los arquitectos financieros de la operación que llevó adelante el Banco de Valores, desde donde declinaron hacer comentarios para esta nota. Dato: el evangelizador del proyecto entre los posibles interesados fue el ex miembro de la Unión Industrial Argentina José Urtubey, muy cercano a Figueiras y que espera participar del negocio más adelante.

El evangelizador del proyecto entre los posibles interesados fue el ex miembro de la Unión Industrial Argentina José Urtubey.

Lo cierto es que la “vaquita” para la Sputnik se pudo lograr gracias a una participación fuerte de la banca pública y organismos del Estado, además de inversores institucionales como compañías de seguros. A su vez, también tuvieron su rol gobiernos provinciales y un puñado de empresarios de peso, mientras que hubo nombres resonantes en los medios de comunicación que parecía iban a entrar y se terminaron bajando. 

Figueiras aseguró que no se preocupó por la identidad de los aportantes

“Fue un éxito increíble del mercado de capitales y más en este contexto. Muchísima gente que cree que el proyecto de un hub de vacunas y biotecnología es fundamental para el país”, dijo a Diario Con Vos Figueiras, y aseguró que ni pidió el detalle de quiénes participaron del fideicomiso.

Alberto Fernández junto a Marcelo Figueiras en una visita al laboratorio Richmond en 2020.

El fideicomiso es un instrumento financiero por el cual los inversores reciben “certificados de participación” contra los cuales luego se cobra un canon según las utilidades que vaya generando el negocio. Esos certificados, además, luego pueden ser comprados y vendidos en el mercado secundario como títulos financieros, por lo que también es posible que en el tiempo se pierda el rastro de quién puso y quien no, como se dice sin tecnicismos.

Poniendo estaban los bancos, las provincias y las empresas

Sin que se haya difundido un listado oficial de los participantes, Diario Con Vos pudo reconstruir en exclusiva que uno de los principales jugadores del proyecto fue el Banco Nación, que puso US$ 10 millones de dólares. También, con US$ 1 millón se anotó el Banco de Inversión y Comercio Exterior (BICE), en tanto que el entusiasmo por el negocio de la vacuna argentina saltó la grieta: el Banco Ciudad suscribió el fideicomiso. Richmond es cliente del banco porteño y en la entidad consideraron que se trata de un “buen proyecto” en el que apostar. En el mercado financiero también le atribuyeron una participación menor a la Anses, aunque desde allí no respondieron las consultas sobre el tema.

El entusiasmo por el negocio de la vacuna argentina saltó la grieta: el Banco Ciudad suscribió el fideicomiso.

A su vez, tuvieron un rol destacado gobiernos provinciales ligadas a la oposición, como el de Mendoza y Jujuy, que contribuyeron en el proyecto. Otro monto importante, aunque sin precisar, lo aportaron los llamados inversores institucionales. Un ejemplo: las aseguradoras, entre las que se destaca Orígenes, que está en plena expansión en los negocios de vida y retiro tras quedarse con los activos del gigante estadounidense Met en la Argentina. Además, allí juega fuerte el empresario Pablo Peralta, del Grupo de Servicios y Transacciones.

Marcelo Mindlin, de Pampa Energía.

Marcelo Mindlin, el referente del mercado energético con Pampa Energía, también fue de la partida. En principio, como socio de Peralta en los aportes de Orígenes, aunque fuentes ligadas a la operación lo ponían como uno de los jugadores más relevantes. Entre otros nombres rutilantes asoma el de Eduardo Eurnekian, el zar de los aeropuertos a través de Corporación América, que habría puesto entre 500.000 y 1 millón de dólares. Eurnekian venía involucrándose en el abastecimiento de vacunas desde que en diciembre había intentado ser puente entre el presidente de Moderna, el armenio Noubar Afeyan, y el presidente de la Nación, Alberto Fernández.

Los empresarios fueguinos que sí y los que no

En la empresa de electrónica Mirgor, nada menos que de la familia de Nicolás Caputo, el hermano de la vida del ex presidente Mauricio Macri, también decidieron participar del fideicomiso. La movida de la compañía –fuerte en la producción en la zona franca de Tierra del Fuego– contrasta con la ausencia de NewSan, el otro gigante de la electrónica local de Rubén Cherñajovsky. “Había prometido financiar casi el 100% del proyecto pero finalmente no se sumó”, dijeron cerca de la operación. Este medio pudo confirmar que en NewSan analizaron el proyecto y decidieron no participar. La anécdota: el CEO del holding, Luis Galli, participa como inversor minorista.

“Nicky” Caputo, el “hermano de la vida” de Macri, adentro.

Según se pudo reconstruir, otro que estuvo en danza para ingresar y no lo hizo fue Julio Fraomeni, el dueño de la prepaga Galeno. La familia Eskenazi, del Grupo Petersen y con un pasado cercano a los Kirchner en Santa Cruz, también habría desistido de ingresar.

Hubo más de 60 oferentes y el fideicomiso estuvo “sobreofertado”.

A propósito de rezagados, finalmente no habría ingresado Mauricio Filiberti, el dueño de Transclor, la principal proveedora de cloro de Aysa y reciente nuevo dueño de Edenor junto a Daniel Vila y José Luis Manzano. Declinó “cansado de lo que se dice en los diarios” sobre sus vínculos con el Estado, contaron. En el mercado le atribuyen al presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, haberle sugerido que se bajara, pero voceros del tigrense lo niegan.

Además, hasta ayer era una incógnita si había terminado de ingresar Ricardo Depresbiteris, el referente de la empresa de residuos Covelia, cercana al líder camionero Hugo Moyano. Depresbiteris había sido el principal interesado según había revelado el periodista Hugo Alconada Mon en La Nación en junio pasado, cuando precisó que ya había adelantado US$ 9,5 millones al consorcio internacional para hacer los trabajos.

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