Por qué necesitamos un etiquetado de alimentos claro

Por Jesica Lavia *

Seguramente hayas leído sobre la Ley de Promoción de la Alimentación Saludable que ya cuenta con media sanción del Senado pero que aún  espera por la aprobación en Diputados.

De ser aprobada, lograría que se brinde información nutricional en forma simple y clara de los alimentos envasados y bebidas para resguardar el derecho al acceso a la información de las y los consumidores. Esto busca bajar el consumo de comestibles de mala calidad nutricional y, en consecuencia, disminuir la prevalencia de enfermedades crónicas no transmisibles (ECNT) como por ejemplo diabetes tipo II e Hipertensión arterial. 

Lo que intenta conseguir dicha ley es la existencia de un rotulado frontal de alimentos, colocando sellos octogonales negros si el comestible supera y excede los límites de sodio, azúcares libres, grasas totales, grasas saturadas, grasas trans, edulcorantes y calorías, según los criterios de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), dado que la evidencia en otros países muestra que es el tipo de rotulado más eficiente.

¿Se puso todo muy técnico y ya te perdiste? Seguí leyendo que te cuento bien de dónde viene todo esto.

La OPS desarrolló algo que se llama ´Modelo de perfil de nutrientes´ para prevenir el consumo de alimentos poco saludables. Se basa en el sistema NOVA de clasificación de alimentos que agrupa a los mismos según la naturaleza, la finalidad y el grado de procesamiento y comprende 4 grupos:

Alimentos sin procesar o mínimamente procesados: Son la base de los platos y comidas saludables.  No tienen agregado de sustancias químicas ajenas. Lo que hoy en día llamamos “comida real”

Ingredientes culinarios procesados: Grasas, aceites, sal, azúcar. Se usan para dar sabor a los alimentos del grupo 1 y para hacer que los platos y comidas sean variados, nutritivos y agradables.

Alimentos procesados: Se elaboran al agregar grasas, aceites, azúcares, sal y otros ingredientes culinarios a los alimentos mínimamente procesados, para hacerlos más duraderos y, por lo general, más sabrosos. Según la manera en que se preparen y se usen en las comidas y los platos, estos alimentos pueden formar parte de una alimentación saludable.

Productos ultraprocesados. Son formulaciones de sustancias derivadas de alimentos o aditivos y tienen muy mala calidad nutricional al ser nutricionalmente desequilibrados. Son creados para venderse masivamente y tienen una producción barata. Incluyen componentes como: lactosa, aceites hidrogenados, proteínas hidrolizadas, jarabe de maíz de alta fructosa (Jmaf) y aditivos como estabilizantes, aromatizantes artificiales, antioxidantes, edulcorantes, entre otras cosas. Según la última evidencia científica son comestibles social y ambientalmente destructivos.

Ahora, teniendo en cuenta toda esta información, revisemos algunos datos alarmantes que apoyan la necesidad de que dicha ley sea aprobada: 

  • El porcentaje de Calorías aportadas por ultraprocesados, en poblaciones urbanas está cerca de cubrir el 60% del total.
  • El aumento del consumo de ultraprocesados en Argentina el promedio es de 185 kilos por habitante por año.
  • Argentina además, lidera el ranking mundial en consumo de gaseosas (131 litros per cápita) triplica la ingesta recomendada de azúcar (4to lugar a nivel mundial en consumo de azúcar) y duplica la ingesta recomendada de sal.

Por todo eso, esta columna no solo intenta informarte sobre el tema, sino que también busca ser un reclamo ante quienes deben garantizarnos el acceso a la salud a todas y todos. Y en este sentido, nobleza obliga, mi crítica sobre que se basa en la prevención del sobrepeso y la obesidad. Que quede bien claro que esta ley la necesitamos todas las personas, independientemente del tamaño de nuestros cuerpos. El consumo habitual y en exceso de ultraprocesados nos enferma a todos y a todas, no importa el número que marca la balanza. Lamento que el ojo una vez más sea peso centrista.

Para que la problemática de malnutrición en nuestro país pueda empezar a mejorar necesitamos muchas medidas y políticas públicas. Ninguna acción individual por sí sola alcanza o funciona. Pero es importante empezar por algún lado y esta ley es un excelente puntapié. Que cada acción que se pone en marcha muestre lo que falta no significa que no sea importante, sino que además, es la que nos marca el camino a seguir. Necesitamos que esta ley se apruebe no como única medida sino como impulsora de muchas otras leyes a favor de nuestra salud integral.

* Licenciada en Nutrición: MN4824 MP857. Co autora del libro Pese Lo Que Pese, creadora de las galletitas saludables Alunt.

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