Por qué África no fue golpeada por el Covid

Por Sergio Galiana

En marzo de 2020, un informe del Imperial College de Londres alertaba a los países de África: los afectados por el virus que requerirían internación podrían llegar a 70 millones, y el número de muertos oscilaría entre 2,5 y 3 millones en el transcurso de ese año.

Sin embargo, a poco más de un año de detectarse el primer caso de Covid en el continente, el 14 de febrero de 2020, en Egipto, el panorama es muy diferente: el número de casos confirmados desde el inicio de la pandemia hasta el 22 de marzo de 2021 era de 4,12 millones y los fallecidos superaban apenas los 110.000.

¿Por qué el continente, epicentro de pandemias como la del HIV/SIDA y de epidemias como el Ébola, no ofreció al mundo imágenes dantescas como las de Brasil?

¿Por qué el continente, epicentro de pandemias como la del HIV/SIDA y de epidemias como el Ébola, no ofreció al mundo imágenes dantescas como las que se vieron de Brasil? Las respuestas a estos interrogantes no son claras, pero vale la pena intentarlas.

El factor demográfico

África tiene poco más de 1.300 millones de habitantes –aproximadamente el doble que América latina–, con la población más joven del planeta: su mediana no llega a los 20 años (es decir, más de la mitad de los africanos tiene menos de 20 años), mientras que en América latina ese guarismo es de 31 (en Argentina es 31,5).

Solamente los 5 países del norte del continente –Marruecos, Argelia, Túnez, Libia y Egipto– tienen una expectativa de vida mayor a los 70 años (la de Argentina es 76), mientras en Nigeria, el país más poblado con 200 millones de habitantes, no llega a 55 años.

La combinación entre una población muy joven y una expectativa de vida relativamente baja explica para muchos la baja cantidad de fallecimientos por Covid.

Esta combinación entre una población muy joven y una expectativa de vida relativamente baja explica, para muchos, la baja cantidad de fallecimientos por Covid en el continente, ya que teniendo más del 17% de la población mundial, los fallecidos representan sólo el 4% de las muertes confirmadas.

La debilidad institucional

Los precarios sistemas de salud de la mayoría de los países africanos también son un factor importante a la hora de calibrar el impacto de la pandemia en el continente: la mayoría de los países realizan menos de 0,5 test por día cada 1.000 habitantes, mientras que la cifra en Argentina es de 0,7 por mil y en Chile, de 3,7 por mil.

Como señala John Nkengasong, director del Centro Africano para el Control y Prevención de Enfermedades (África CDC), la escasez de recursos humanos dificulta enormemente la tarea: según los cálculos de ese organismo, el continente necesita unos 6.000 epidemiólogos y tiene 1.900, al tiempo que para realizar las acciones en el terreno se requieren 25.000 agentes y sólo hay cerca de 5.000, distribuidos muy desigualmente entre los 54 países.

El 4,3% de los kenianos estuvieron expuestos al Covid, mientras que según las cifras oficiales basadas en testeos, la tasa de prevalencia era de 0,06%.

Esta dificultad para realizar testeos lleva a un subdiagnóstico de la prevalencia del Covid: a través de un estudio realizado entre junio y agosto de 2020 a partir de donantes de sangre en todo el país, un equipo de investigadores estimó que el 4,3% de los kenianos estuvieron expuestos al Covid, mientras que según las cifras oficiales basadas en testeos, la tasa de prevalencia era de 0,06%.

La dirigencia política y social africana tiene mucha experiencia en enfrentar epidemias.

La importancia de la genética

Pero independientemente de la baja capacidad de testeos que caracteriza a la mayoría de los países, lo cierto es que no existe un aumento en las tasas de mortalidad y esto vuelve a plantear la pregunta de por qué el Covid tiene una baja tasa de letalidad en África.

Además de la juventud de la población, hay otros elementos para tener en cuenta: el primero es que la población del África subsahariana tiene la mayor diversidad genética del planeta (entre sí y con el resto de la población mundial), lo que según estudios en curso del Host Genetics Initiative podría cambiar las formas en que el Covid afecta al cuerpo humano.

La población del África subsahariana tiene la mayor diversidad genética del planeta, lo que según la Host Genetics Initiative podría cambiar las formas en que el Covid afecta al cuerpo humano.

A diferencia de los estudios que se concentran en el análisis del virus, este equipo de investigadores analiza los mecanismos mediante los cuales el virus afecta al cuerpo humano y el papel de la genética en dicho proceso.

La experiencia acumulada

Por último, existe una vasta experiencia de lucha contra las enfermedades en la población africana, desde el cólera, la tuberculosis y la malaria hasta la enfermedad del sueño, el Ébola y el HIV.

Si bien los estudios que analizan la interacción entre estos agentes patógenos y el Covid son incipientes, es indudable que las prácticas desarrolladas para enfrentar otras epidemias -tanto por las élites políticas como por la población en general- contribuyeron sustancialmente a disminuir el impacto de la pandemia en el continente.

Las prácticas desarrolladas para enfrentar el cólera, la tuberculosis, la malaria, la enfermedad del sueño, el Ébola y el HIV contribuyeron sustancialmente a disminuir el impacto de la pandemia en el continente.

En primer lugar, podemos destacar la rápida respuesta a nivel continental: tras la identificación del primer caso de Covid en Egipto a mediados de febrero de 2020, una semana más tarde se celebró una cumbre de ministros de salud de los países miembros de la Unión Africana en la que se acordó una estrategia continental para enfrentar la pandemia.

África tiene una de las cifras más bajas de muertos por Covid por millón de habitantes.

El programa, coordinado por el África CDC, se propone reunir información de los países miembros, coordinar estrategias y asistir a aquellos países con mayores dificultades técnicas para enfrentar la pandemia, acelerar la compra de testeos y otros insumos médicos y facilitar ensayos clínicos para producir vacunas en el continente. Si bien la estructural falta de fondos conspira contra el despliegue de estas iniciativas, el abordaje continental se revela como una forma de paliar esas dificultades.

Pero la experiencia acumulada no es sólo patrimonio de las élites políticas: el compromiso de los líderes comunitarios resultó clave en el abordaje de otras campañas de salud, como la erradicación de la polio en agosto del 2020 o el combate contra el Ébola en África occidental y la República Democrática del Congo en febrero de 2021. Los líderes religiosos, jefes locales y dirigentes de la sociedad civil son agentes clave en las campañas de vacunación que se están iniciando -muy lentamente- en el continente.

La coordinación de una voz unificada a nivel continental y el protagonismo de líderes comunitarios son elementos positivos que ayudaron a que el impacto de la pandemia en África haya sido menor al pronosticado hace un año. El desafío radica en aprovechar esa experiencia renovada para construir un mejor futuro para las poblaciones del continente.

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